Molinos en la mira: la minería avanza cerca del corazón vitivinícola de Salta
Humboldt Minerals anunció el descubrimiento de cobre, oro, plata, litio y otros minerales en zonas relacionadas con Gualfín, Pucarilla y Compuel, tres regiones donde el agua, la agricultura familiar y la ganadería han sustentado por generaciones la vida en el Valle Calchaquí.
En Molinos, el avance minero no ocurre sobre un territorio vacío. Humboldt Minerals declaró hallazgos de cobre, oro, plata, litio y otros minerales en áreas vinculadas con Gualfín, Pucarilla y Compuel, tres zonas donde el agua, la agricultura familiar y la ganadería sostienen desde hace generaciones la vida del Valle Calchaquí.
La empresa tramita Cobre Dos Central, sobre 933 hectáreas, y Cobre Dos Norte, que incorpora otras 678. Ambos expedientes comprenden una superficie nominal de 1.611 hectáreas y se superponen con la mensura judicial de las fincas Gualfín, Pucarilla y Compuel. Además, Humboldt posee otro trámite sobre 1.773 hectáreas en Vega Los Patos.
Gualfín aparece en documentos históricos como una tierra fértil, con agua permanente, sembradíos y huertas. En Compuel se combinan cultivos con la cría de ovejas, cabras y llamas. La economía de la zona incluye maíz, pimiento para pimentón, cebolla, ajo, alfalfa, porotos, aromáticas y producción artesanal basada en lana local.
Molinos también integra uno de los paisajes vitivinícolas más valiosos de Salta. Allí se encuentran los viñedos de Colomé y Tacuil, reconocidos por su altura y por una producción que depende del agua de montaña. Aunque los expedientes no permiten afirmar que las minas se superpongan con esas bodegas, toda intervención obliga a estudiar las cuencas que alimentan cultivos y poblaciones.
El pueblo de Molinos se encuentra a unos 116 kilómetros de Cafayate, el gran emblema del vino salteño. En el mismo corredor aparecen Angastaco, San Carlos y la Quebrada de las Flechas. No son puntos aislados: forman parte de un sistema territorial, turístico y productivo conectado por ríos, quebradas, vertientes y canales de riego.
Por eso, el riesgo no puede analizarse únicamente dentro de los límites dibujados en un expediente minero. Una alteración en las cabeceras de cuenca o en las aguas que descienden desde las zonas de exploración podría proyectarse aguas abajo. Sin estudios hidrogeológicos públicos, ningún productor puede saber con certeza qué relación existe entre los proyectos y las fuentes utilizadas para regar viñedos, huertas y pasturas.
El Gobierno provincial debe informar si Humboldt realizó perforaciones, qué sustancias utilizaría, dónde se encuentran las nacientes y cómo controlará la calidad del agua. El impacto potencial sobre Molinos y el corredor que conduce hacia Angastaco, San Carlos y Cafayate podría ser enorme. En el paraíso salteño del vino, la minería no debería avanzar sin demostrar antes que el agua seguirá llegando limpia.
Fuente: El Intransigente
